LO ÚNICO

La sencilla y sorprendente verdad que hay detrás del éxito.

¿Alguna vez has pensado que ojalá pudieras dividirte para poder llegar a solucionar todos aquellos asuntos de tu vida que te apremian? Pues tienes que saber que no sería una buena idea.

Vivimos en un aluvión diario de correos electrónicos, textos, tweets, mensajes y reuniones que demandan nuestra atención y nos estresan a diario. ¿Y a qué nos lleva todo esto? A resultados mediocres, incumplimiento de plazos, menos dinero y más preocupaciones.

¿Quieres ser más productivo en tu trabajo? ¿Quieres mejorar tu estilo de vida y tu economía? ¿Quieres estar satisfecho con tus rutinas y tener más tiempo para ti? ¿Quieres disfrutar de tu familia y tus amigos?

En Lo único Gary Keller y Jay Papasan te muestran que el proceso es bastante sencillo. Siguiendo sus consejos conseguirás:

* Ordenar tu mente y tus prioridades

* Optimizar tus resultados en poco tiempo

* Marcarte metas y cumplirlas

* Reducir el estrés y las preocupaciones

* Sentirte vital y seguro de ti mismo

* Diferenciar lo importante de lo secundario

¿Qué es para ti LO ÚNICO ahora?

Reseñas:
«Gary Keller nos aconseja hacer pedazos nuestras listas de cosas pendientes y aprender a concentrarnos en una sola cosa en cada momento».
Sunday Times

«Lo único es más que un libro sobre lo que no se debe hacer, es un libro sobre lo que se debe hacer. Contiene mucha información sobre la productividad y sobre cómo nuestra productividad está ligada a nuestra energía y nuestra salud. Y la buena noticia es que con este libro en la mano podemos empezar a aplicarlo (dejar de trabajar en exceso) desde ya.»
800ceoread

«Dice que puedes ser más feliz (y más productivo) y que tu jefe estará encantado. Las cosas que no están hechas no son importantes o, si importan, otro se puede ocupar de ellas. Del mismo modo, en el hogar también se debe priorizar. Generalmente estamos decididos a hacer lo máximo posible con nuestros hijos y nuestra pareja y el resultado es el estrés debido al tiempo limitado del que disponemos.»
The Globe and Mail